miércoles, 3 de junio de 2009

Athenee Royal Internat (Bélgica)

Cinco personas (cuatro de ellas aficionadas a los abandonos) en un coche, por una carretera Belga, son ocho ojos para buscar localizaciones.

Y así pasó.

De camino a una de las localizaciones que ya llevábamos buscada (y en la que no pudimos entrar, estas cosas a veces pasan) uno de los muchos ojos que iban en el coche se percató de que en uno de los márgenes de la carretera había un edificio muy grande y destartalado.

Como no era seguro que estuviera abandonado, seguimos con nuestro camino. Pero, a la vuelta, tras la decepción de no haber podido saltar la valla que nos separaba de un parque de atracciones abandonado, basto un “-he visto un cristal roto!!!” para coger el primer desvío de la autopista y poner rumbo al edificio grande y destartalado.

Lo rodeamos con el coche, miramos por las cerraduras, empujamos alguna puerta, pero estaba cerrado a cal y canto…

Cuando aparcamos en la entrada, me percaté de que alguien nos estaba mirando a través de una cristalera y que unos ladridos de un perro de tamaño considerable, acompañaban las miradas a través del cristal…

Pero ahí descubrimos, que llevábamos una llave capaz de abrir hasta las puestas más cerradas. Stewie (http://esperandoaltren.blogspot.com/), su poder de convicción y su francés…

Ya estábamos dentro, con guía turístico y fotografías del “antes” del lugar, documentadas por alguien que había trabajado allí durante años…

Es una pena, que llegáramos cuando la rehabilitación del lugar, ya había empezado, pero más pena hubiera sido llegar cuando el lugar estuviera convertido en un conjunto de lofts modernos y coloridos…
Aún conservaban sus paredes, las pizarras e incluso algún dibujo colgado de los niños que asistieron a sus aulas…Recuerdos de lo que fue, murales y fotografías de los padres que dejaban allí a sus hijos para cumplir con el trabajo durante los meses que el mismo les separaba de ellos…

Pero sin duda alguna, lo que más llamaba la atención, era el esqueleto de la buhardilla…lleno de vigas de madera, que habían dejado al aire para la rehabilitación de las mismas…


Las vistas desde sus ventanas y la historia contada en primera persona por nuestro guía… las montañas que podíamos ver al fondo del paisaje, las habían esculpido y dado forma los mineros del carbón…



Pero era tarde y nuestro guía tenía una cita, así que era hora de despedirse de esta mole…


Claro, que no todo acabó aquí…