miércoles, 20 de julio de 2011

Mina de carbón Hasard Cheratte (Bélgica)

Por un momento, creímos estar metidos dentro de la película “Hostel”…

Seis fotógrafos, equipo en mano dando vueltas alrededor de esta inmensa mina de carbón de estilo gótico intentando buscar una entrada o en su defecto, a nuestro contacto el Señor Gómez que según informaciones, nos abriría sus puertas…

Ante la imposibilidad de encontrar una entrada, preguntamos en un bar cercano por el Señor Gómez y en un momento, estábamos rodeados de un grupo de autóctonos regalándonos miradas sospechosas a nosotros y a nuestros equipos.

Nos alejamos de ellos con sus miradas clavadas en la espalda y seguimos intentando acceder al lugar.

No pasaron ni diez minutos cuando misteriosamente, apareció un coche que se paró a nuestra altura y que conducía el Señor Gómez…

Hechas las presentaciones, Gómez sacó su llave mágica del bolsillo y nos invitó a entrar, previo pago de una “propina” por su amabilidad, he indicándonos el número de teléfono que no casualmente estaba escrito en la pared, para que le llamásemos cuando quisiéramos salir de allí…él se fue y dejó la puerta cerrada tras de sí…

Si sumáis las miradas sospechosas de los autóctonos, la misteriosa aparición del Señor Gómez y la sensación de estar encerrados en un lugar de estas características, ya tenéis el argumento perfecto que por unos minutos nos convirtió en los protagonistas de “Hostel”.

Por suerte, yo por mi parte soy una inconsciente y pudieron más mis ganas de empaparme del lugar, que la parte lógica de la situación…

Estábamos dentro y teníamos pocas horas de luz para explorar todos los rincones que la mina nos ofrecía, así que, había que darse prisa…

Si me dais la mano, os llevo de paseo…


Estaba atardeciendo y empezaban a ganar terreno las sombras sobre las estancias del lugar…

Escaleras, montacargas, una bajada y darte de bruces con un túnel, completamente oscuro, cerrado con una verja sin candado y de fácil apertura…En la verja, estaba una de mis compañeras de expedición…la compañera a la que mi inconsciente y yo, le pedimos la cámara para, ayudándonos de su flash (incorporado, nada de externo) adentrarnos en el túnel…


No hay palabras para describir la sensación de estar ahí…la humedad, el frío, el viento y la única iluminación intermitente de los flashazos que vas pegando para intentar guiarte a tientas sobre los raíles de las vagonetas…




[Estas dos fotos, están hechas con mí cámara apoyada en un rail, una exposición de 15 segundos e iluminada con el flash incorporado de la cámara que me prestaron…]

De repente, escuché a mi compañera que desde la verja, me pedía que saliera corriendo de ahí. El Señor Gómez había vuelto y nos estaba llamando. Según puse mis pies fuera del túnel y con la verja aún moviéndose, el Señor Gómez nos dijo que aquel sitio era peligroso, que no debíamos entrar, porque un flashazo podría hacer que los gases acumulados nos hicieran volar por los aires…

Después de recuperar el aliento, ser consciente de lo que podía haber pasado y una vez que todos estábamos reunidos, Gómez, empezó a contarnos anécdotas del lugar.

En 1977 se cerró esta mina, sin tener muy claros los motivos. Los trabajadores dejaron de ir a trabajar de la noche a la mañana.

Ser una vaga y no controlar el idioma de nuestro “guía turístico”, hace que no recuerde muchas más historias de las que nos contó Gómez. Pero hay una que no olvidaré jamás. Gómez no paraba de decir “chucu-chucu” entre medias de algo que intentaba contarnos…Yo estaba convencida que era algún tipo de anécdota súper interesante a cerca de las vagonetas y los raíles (ingenua de mi), pero no, al final llegamos a la conclusión de que lo que quería decirnos, es que la gente se colaba allí a hacer el “chucu-chucu”…vamos, que la gente tenía la mina como un picadero…

Con el sol ya muy bajo y el buen sabor de boca que nos dejó la conversación con Gómez, salimos de nuestra película, sanos y salvos, con el equipo completo y sin bajas, ni cacerías organizadas…