martes, 27 de septiembre de 2011

Izarra International College...


Hacía demasiado tiempo que tenía el tema de los abandonos abandonado…
Me estaba convirtiendo en una tía comodona de flash en mano y modelos de calle y estaba actualizando esto, gracias al archivo atrasado y acumulado de hace años…
En parte por pereza a la hora de buscar información y en parte (creo que la que más pesaba) por miedo a descubrir que no era capaz de volver a hacer fotos con luz natural sin flash de relleno…

La cuestión es que hace unos días descubrí un contacto nuevo en Flickr que tenía fotos (muy buenas por cierto, aunque sean HDR y no comparta el gusto por esa técnica, hay que reconocer cuando las cosas están bien hechas) de un sitio que me llamó mucho la atención. Intercambiamos un par de mails, localicé el sitio en el mapa y guardé la información para una futura visita…

Gracias a Dios, a Alá o a Adonis, ahora mismo comparto mi vida con alguien que es tan “de impulsos” como yo, así que bastó un mail un lunes con las fotos del lugar para recibir como respuesta un “cuándo vamos???” que se materializó en viaje relámpago el fin de semana…

Y así, comenzó nuestra aventura…con reserva de una noche en un hotel de carretera, un mapa del colegio abandonado facilitado por mi contacto de Flickr y unas ganas locas de volver a retomar esta “pasión” tan particular…

No podíamos haber elegido un fin de semana mejor…Después de perdernos en un par de ocasiones por carreteras secundarias del norte, con cruces de madera a los lados y un día nublado…
Después de pagar peajes a diestro y siniestro por esas pequeñas equivocaciones en las salidas y de andar y desandar kilómetros, llegamos a nuestro hotel rodeados por una niebla que aseguraba una visita de lo más inolvidable…Hicimos el check in, llenamos la barriguita y volvimos a coger el coche para buscar nuestro destino…

Más pérdidas, más kilómetros innecesarios, más anécdotas que harían de este viaje un viaje muy especial y por fin, cuando ya estábamos buscando un lugar donde dar la vuelta porque pensábamos que nos habíamos pasado el desvío, allí estaba…la entrada al Izarra International College!!!

En la entrada a la finca, una furgoneta y dos contenedores…El miedo a que “te pillen con las manos en la masa” se supera la primera vez que esto pasa…pero cuando hay por medio más de 350 km. y éste es el único motivo del viaje, la posibilidad de que sea todo en balde, no te abandona hasta que no tienes la tarjeta de memoria llena y la colección de sensaciones recorriéndote el cuerpo…

Una vez dentro, subimos por un camino de tierra rodeado de pinos y vegetación…No teníamos demasiadas horas de luz y las nubes y la niebla, no estaban a nuestro favor, así que con la información que llevábamos desde Madrid, había que aprovechar al máximo el poco tiempo del que disponíamos…

La primera parada fue esta:
La primera parada y la primera vez que mi acompañante me perdió de vista…Ya le había puesto sobre aviso…cuando entro a un lugar abandonado, me vuelvo completamente loca y a la primera de cambio, me pierdo…pero no siguió mi consejo de ponerme una correa y atarme en corto…

Llevábamos poco tiempo dentro cuando nos dimos cuenta de que el lugar estaba más transitado que el metro en hora punta…Seguramente por eso, se encuentra en las condiciones en las que está…
Junto al edificio de la piscina, había otro que en la planta baja tenía un enorme salón con chimenea y en las de arriba lo que en su tiempo debió ser una residencia para los estudiantes…
Habitaciones para dos personas (con baño propio) que aún conservaban los colchones e incluso una, con la cama hecha…No sé por qué, pero cuando descubro algo así, sí consigo sentirme “incómoda”…
Frente a este edificio, había otro con un letrero que indicaba “Residence -1” y que la falta de tiempo, nos obligó a pasar por alto…

Pasamos al edificio “Reception & Classrooms”…
Mármol, madera, paredes empapeladas y suelos de parquet arrancado…
Libros, pupitres, clases que aún conservan las pizarras, tiradas por el suelo con la huella de los nuevos “colegiales”…
Habitaciones con las cortinas echadas, meciéndose al viento…
Incluso una sala de cine, que fue imposible inmortalizar debido a la falta de luz…

Los exteriores, tampoco dejaban que desear y la niebla estuvo ambientando nuestra visita hasta el final…
Por último, hicimos una parada rápida bajo la lluvia, en el que fue el edificio principal del complejo…
Nos dejamos los establos, las canchas de baloncesto…nos dejamos un montón de rincones por descubrir, pero por mi parte, con mis 2 GB de imágenes, ya tenía más que suficiente para quitarme el mono de abandonos…

Porque sí, cuando salí de allí, me di cuenta que echaba mucho de menos todo esto…


Gracias a ellos por hacerlo posible:


Su galería del lugar, con un poquito más de información: http://www.flickr.com/photos/utopia13/sets/72157627264766330/

Mí “desvirgado” en el tema y el mejor compañero de viaje posible: http://javisanx.blogspot.com/


Para más información sobre el lugar, ya sabes…mete el título de la entrada en Google y culturízate…por mi parte, siempre he querido que este blog sea algo personal…en él cuento mis experiencias, mis sensaciones…y para todo lo demás, Google!!! ;)

martes, 13 de septiembre de 2011

Lleno, por favor!!!

Antes de que empieces a leer esta entrada, te pongo sobre aviso: es cutre, las fotos son pocas y malas y el sitio deja mucho que desear, pero sentimentalmente tiene mucho valor para mí… 

Es uno de esos sitios que conociste cuando aún tenían “vida”. 

Como ya comenté en la primera entrada de este blog, cuando era pequeña mis padres tenían un chalet en la zona de Guadalajara, junto al pantano de Entrepeñas. 
Por suerte para mi, mi padre era aficionado a la navegación y teníamos una barquita con la que paseábamos por el embalse. 
Esta gasolinera estaba en la montaña, lógicamente al lado de la carretera y cuando el pantano estaba lleno, podías acercarte a ella con la barca y subir mediante unas escaleras a llenar un bidón de gasolina. 

En 2006 me dio un ataque de nostalgia de esos típicos que suelen darme y tuve la necesidad de alquilar una casa rural por la zona, para poder recorrer todos esos lugares que cuando era niña me habían hecho pasar tan buenos ratos. 
Bajando del pueblo en el que estaba alojada hacía el lugar donde teníamos el chalet, me topé con ella, en este estado… 




Yo he avisado y el que avisa no es traidor. La entrada es corta (porque no da para mucho más), las fotos malas, pero el sitio, por los recuerdos, merecía tener un espacio (aunque pequeñito) en mi blog. 

Los abandonos que has conocido “vivos” se te clavan y te hacen recordar multitud de momentos bonitos…