martes, 3 de diciembre de 2013

La destilería...

Cuando empecé en esto de la fotografía, me resultaba imposible poner a alguien delante del objetivo...me sentía incómoda y observada…
Por eso y por una especie de atracción innata empecé a disparar en sitios abandonados...porque qué lugar puede darte más tranquilidad y privacidad que uno que está deshabitado???

Ha pasado el tiempo y al igual que la experiencia, aumentan las ganas de superarse y encontrarse en éste mundo en el que todo está inventado y en el que creo que lo más importante es saber contar una historia, con una sola imagen…

Hace ya unos años, que no imagino mis fotos sin una presencia humana y lo llamo así, porque en muchos casos ellos son el atrezzo y el escenario es el protagonista…

Este lugar, es un ejemplo...
Una destilería abandonada a la que llegué gracias a un amigo fotógrafo. El tenía pensado utilizarla como escenario para algún futuro proyecto y conociendo mi pasión hacia estos lugares, me llevó a conocerla. Al final y con el tiempo, volvimos los dos juntos y organizamos una misma sesión vista por diferentes ojos...fue algo bastante interesante…

Las imágenes “vacias” pertenecen a la primera entrada realizada en 2009. Las imágenes con “modelo” a la segunda realizada en 2010…

El lugar era impresionante, aunque presentaba evidencias de alguna intrusión “poco respetable”...


Quedan muchos rincones que no verán la luz, ya que en ésta ocasión he intentado cuadrar las imágenes "vacías" con las que aproveché para hacer retratos y la verdad es que hasta a mi, me ha impresionado ver como algunos lugares me llamaron la atención un año y al año siguiente...

Si me dais la mano, os llevo de paso...
 
 
 
 
Hasta aquí, la entrada de hoy o quizá debería decir de ayer, por la cantidad de tiempo que llevan estas fotos en mi disco duro esperando a ver la luz...

jueves, 24 de octubre de 2013

Hostal Restaurante...

Lo atípico, ir de visita a una ciudad que no es la tuya y acabar buscando lugares abandonados que fotografiar. Y es que creo que para plasmar las postales típicas, ya están los demás.


La ruina, la decadencia, la soledad, son mis pasiones. La historia ajena plasmada en los muros de un lugar que tuvo vida, una vida que se funde con tu cuerpo según entras al lugar. Una vida que te susurran a los ojos los miles de detalles que encuentras dentro.


Esta vez, rebobinamos hasta el verano de 2008.
A una carretera de montaña con destino a un lugar de interés cultural...Mi interés personal, hizo que me parase a medio camino, al ver un edificio abandonado al margen derecho del camino.
Cerrado a cal y canto y con las persianas bajadas, daba la sensación de que iba a ser una decepción a apuntar en la lista de imposibles, pero siempre hay que buscar una puerta de atrás y ésta, me estaba esperando con “los brazos abiertos”...

Una vez dentro, perdida en la emoción que me embarga recorrer estos lugares, se escuchó el sonido de una puerta al abrirse, cadenas golpeando el suelo y por fin, las voces humanas culpables de esa intrusión acústica.
Lamentablemente (afortunadamente para el dueño), el lugar debía estar en rehabilitación y allí estaban ellos, con sus cubos de pintura y sus andamios intercambiando pareceres. Por suerte, decidieron alargar la charla en la puerta de entrada, mientras mi curiosidad se saciaba con los pocos rincones accesibles que me quedaban por husmear.
No sé cómo conseguí salir de allí sin que me vieran ya que tuve que pasar por detrás de donde estaban hablando, pero os puedo asegurar que una vez en la calle, pude respirar tranquila, aunque mi coche estaba frente a la puerta y era más que evidente de dónde podía haber salido.



viernes, 8 de marzo de 2013

Balneario Guajardo...


Vamos a trasladarnos a 2007.

Un fin de semana de relax en un balneario de Alhama de Aragón llamado Termas Pallares (muy recomendable y el cuál me publicó unas fotos de sus instalaciones que podéis ver en el siguiente enlace: http://www.termaspallares.com/blog/?p=807 )

Por aquel entonces, llevaba la cámara a todos los viajes (por suerte) y no me costaba tanto como hoy cargar con ella en cualquier salida…aunque sólo fuera para ir a comer un bocadillo en el pueblo…

Coges la calle principal, vas a la vera de un edificio enorme con pinta de abandonado y llegas justo a la altura de una puerta, cruzada por un tablón, que sin querer te está invitando a entrar…y qué puedes hacer??? Pues dejar a tu acompañante vigilando en la puerta y aceptar la invitación!!!
 
Una vez dentro, tienes esa sensación tan peculiar que te embarga cuando entras en cualquier lugar abandonado…viajas en el tiempo, a otra época…

Pasillos con claraboyas en el techo que le dan al ambiente una luz increíble…
 
Varias salas donde debían estar las pilas de baño…
 
(por desgracia aquí, aún no había descubierto lo que se puede hacer con una larga exposición)

Más pasillos…
 
Y la sorpresa llega cuando al cruzar la puerta, me doy de bruces con ésta especie de fuente a la que en el momento me fue imposible darle una utilidad, pero que buscando información sobre el lugar, he encontrado que era una cascada de inhalaciones…
 
Sólo pude disfrutar de la planta baja del edificio, ya que estaba en rehabilitación y no encontré forma de subir a las tres plantas superiores, aunque por lo que se podía ver desde fuera, se habían convertido en un espacio diáfano y sin interés…
 
El edificio fue construido en 1875 y desde mi entrada hasta hoy, han pasado 6 años, así que quiero pensar, que habrán terminado la reforma y ahora mismo estará a pleno rendimiento…evitaros el viaje a no ser que queráis disfrutar de un fin de semana en remojo!!!