martes, 18 de febrero de 2014

El búnker de El Capricho (Ayto. de Madrid)...


Como bien decía Abandonalia en su entrada de este mismo lugar, más vale tener contactos y yo le tenía a él que a su vez tenía el hilo del que tirar para encontrar a quien nos abrió las puertas de el parque de El Capricho de Madrid y de los secretos que guarda…


Hasta ese momento, desconocía la existencia de éste parque en el que la entrada es gratuita, pero regulada (de ahí el buen estado de sus instalaciones) y del que sólo se puede disfrutar los fines de semana y días festivos.


Evidentemente, también desconocía lo que éste parque esconde en el subsuelo…
Un búnker, construído durante la Guerra Civil para la estancia del general Miaja dentro de la llamada “Posición Jaca” y hasta aquí las clases de historia, para más información como siempre, contáis con la ayuda del Señor Google...yo prefiero llevaros de paseo a través de mis imágenes (que en el fondo es lo que todos esperáis ver)...


Generalmente, siempre te llevas un pequeño souvenir de los lugares que visitas, lo hacéis vosotros con cosas físicas de lugares turísticos y lo hago yo con recuerdos y sensaciones de éstos lugares abandonados…
El recuerdo que guardo de éste lugar, es el eco de la puerta metálica al abrirse y el ruido de los fluorescentes al encenderse...aquí empezó, en éstos peldaños que nos encaminaron bajo tierra:

El óxido había hecho acto de presencia hacía tiempo en la puerta de entrada al único pasillo del que consta éste búnker...

Un único pasillo, con varias estancias vacías (de cosas físicas, pero sin embargo llenas de percepciones) a sus lados...

El frió que sólo se consigue bajo tierra y esa humedad...el eco de gotas que se filtran…y la luz, esa luz artificial que conseguía la atmósfera que un lugar así pide a gritos…

Sólo puedo dar las gracias a quién hizo posible ésta entrada y nos mostró todos y cada uno de los rincones que éste singular parque guarda en su interior abriéndonos las puertas de cada edificación y contándonos la historia de las mismas…

...y a vosotros, recomendaros que estéis atentos porque por lo que he leído es posible que el búnker se abra al público a partir de primavera...

miércoles, 12 de febrero de 2014

El club de carretera...

Volvíamos de un viaje y mi colega Abandonalia quería enseñarme un descubrimiento que había hecho un año antes…

El típico sitio donde el amor brilla por su ausencia y la compañía tiene un precio, nos estaba esperando con sus puertas forradas de terciopelo rojo abiertas de par en par, como las piernas de sus antiguas trabajadoras…

Es una pena que esas puertas estuvieran forzadas hace tiempo y el interior lo hubieran respetado menos que la entrada…y yo siempre me pregunto, quién puede tomarse la molestia de acabar en un lugar perdido de la mano de dios dejando huella de su frustración en las paredes y los enseres de estos locales???

Los escombros, el polvo y la oscuridad nos esperaban en su interior…ésta última fue la culpable de que posiblemente esta haya sido una de las localizaciones que menos he disfrutado fotográficamente hablando...Si algo adoro de estos lugares, es el juego que dan sus luces y sus sombras, pero las características de éste lugar, hacían que todo fueran sombras y tuviera que utilizar la luz artificial y fría del flash para iluminarlo…

El rojo pasión, los espejos y la clase que pretenden otorgar las paredes forradas de madera, predominaban en casi todas las estancias del edificio principal…

Almacenes, habitaciones con camas redondas y sus respectivos baños...

Un patio exterior con una alfombra de botellas de cristal (que haría las maravillas de cualquier planta de reciclaje), la cocina…

Y a la salida uno de los utensilios de trabajo de una de las antiguas trabajadoras del local, de una de sus “Princesas”...

Y cierro la entrada precisamente con un trocito de “Princesas”, un monólogo de Candela Peña en la película, dedicado a todas aquellas que utilizan su cuerpo como medio de trabajo, por necesidad o por gusto...véndete, pero sin perderte el respeto...

“¿Sabes que me jode también? Lo que más de todo que no te puedan ir a buscar a la salida. A mí es lo que más me gustaría. Trabajar en un despacho de lo que sea, da igual, pero que me vayan a buscar a la salida. ¿Te imaginas? Y verle esperando desde la ventana, que sea muy, muy guapo y se mueran todas de envidia. Fijate, ya sólo decirlo es la hostia: Ven a buscarme. El amor es eso, ¿no? Que te vayan a buscar a la salida. El resto es todo una mierda, ni flores, ni anillos; por mí se lo pueden meter todo por el culo, pero que te vayan a buscar a la salida.”